
Reavivar El Deseo
Hay autores que opinan que la intimidad alimenta el deseo, pero que el placer sexual requiere distanciamiento, y que la intimidad erótica es la versión adulta del juego del escondite.
No hay una única razón para la infidelidad. La insatisfacción, la rutina y la falta de comunicación pueden ayudar a comprenderla, pero nunca la justifican. La intimidad y el diálogo son esenciales.

Cuando salían, todo parecía perfecto. El sexo era bueno e intenso, se reían de todo, bromeaban a todas horas y la compañía del otro era exactamente lo que querían.
Pero, a medida que la relación se volvió más seria y decidieron «vivir juntos», toda aquella intensidad y emoción de los primeros tiempos comenzó, poco a poco, a desaparecer.
Sin embargo, el amor seguía ahí. Fuerte. Tan fuerte que decidieron tener un bebé. Un hijo, fruto de ese amor, que imaginaban que les uniría aún más.
Pero no siempre ocurre así.
Con el paso del tiempo, empezaron a sentirse cada vez más distantes. La comunicación disminuyó, los momentos a solas se volvieron raros y el sexo... casi desapareció.
Hasta que llega el descubrimiento: él la engañó.
Y con él llegan inevitablemente las preguntas: ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? ¿Todo el amor, la dedicación y la historia que construyeron juntos no significaron nada?
«Porque para ellos el sexo es más importante que la familia y el amor».
«Porque piensan más con la cabeza de abajo que con la de arriba».
Son respuestas que escuchamos muchas veces. Pero la realidad es bastante más compleja.
No existe una única razón que explique una infidelidad. Puede haber insatisfacción emocional o sexual, necesidad de validación, búsqueda de novedad, problemas de comunicación, inseguridad, dificultad para lidiar con la rutina o simplemente oportunidad y falta de límites.
Y hay algo importante que no debemos olvidar: los motivos pueden ayudar a comprender una infidelidad, pero no la justifican.
No siempre es solo sexo
Al contrario de lo que muchas veces se piensa, un hombre que engaña no busca necesariamente solo sexo.
Puede buscar atención, cariño, romance, halagos o esa sensación de volver a sentirse deseado y conquistado.
En una relación larga, es fácil dejar que los pequeños gestos desaparezcan. Los besos se vuelven menos frecuentes, los halagos dejan de existir y la pareja empieza a funcionar más como un equipo responsable de gestionar una casa, las cuentas, el trabajo y los hijos que como dos personas enamoradas.
Y, sin darse cuenta, pueden empezar a distanciarse.
La falta de intimidad sexual también puede convertirse en un problema cuando uno de los miembros de la pareja siente deseo y el otro no.
El cansancio, el estrés, las responsabilidades, la rutina y la crianza pueden disminuir mucho la frecuencia y la calidad de los momentos íntimos.
Cuando el sexo ocurre solo «porque hay que hacerlo», sin deseo, seducción o una verdadera conexión entre ambos, la frustración puede instalarse.
Para algunas personas, el rechazo sexual constante puede interpretarse como falta de interés y provocar sentimientos de inseguridad o de no sentirse deseadas.
Pero atención: la falta de sexo nunca hace responsable a nadie de la infidelidad de su pareja. Si existe insatisfacción, el camino saludable pasa por la comunicación y la búsqueda conjunta de soluciones.
Después de los hijos, la pareja también debe seguir existiendo
La llegada de un hijo transforma por completo la dinámica de una relación.
Hay menos tiempo, menos descanso, nuevas responsabilidades y, muchas veces, menos disponibilidad para cuidarnos a nosotros mismos y a la relación.
Es natural.
El problema surge cuando la pareja deja por completo de reservarse espacio para sí misma.
Los hijos son una parte importantísima de la familia, pero sigue existiendo una relación más allá de la crianza. Siguen existiendo dos personas que necesitan hablar, reír, tocarse, cortejarse y sentir que son importantes la una para la otra.
Y cuidarnos a nosotros mismos también es esencial —no para agradar a la pareja o evitar una infidelidad, sino por nuestro propio bienestar y autoestima.
No dejen que la relación viva solo de la rutina
La comunicación sigue siendo una de las bases más importantes de cualquier relación.
Si siente que se están distanciando, no espere a que la distancia se vuelva enorme. Hable. Pregunte cómo se siente la otra persona y diga también aquello que echa de menos.
Intenten recuperar pequeños momentos que quedaron olvidados: una cena solo para los dos, un beso más prolongado, un mensaje inesperado durante el día, un halago, una cita o simplemente una noche sin móviles y sin distracciones.
No solo a las mujeres les gusta sentirse mimadas, deseadas y valoradas. Los hombres también necesitan cariño, atención, reconocimiento y muestras de amor.
En el fondo, una relación no se mantiene solo porque exista amor.
El amor necesita atención, comunicación, intimidad y el deseo de seguir eligiendo a la misma persona —todos los días.
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— Psicóloga Sandra Maurício —
Hay autores que opinan que la intimidad alimenta el deseo, pero que el placer sexual requiere distanciamiento, y que la intimidad erótica es la versión adulta del juego del escondite.

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